Jim Carrey no es solo un actor encasillado en el humor absurdo, y su trayectoria lo demuestra con creces. Su capacidad para transitar desde la carcajada más histriónica hasta el drama más humano ha dejado una huella bastante profunda en el cine contemporáneo. Pensemos, por ejemplo, en El show de Truman. Esta cinta nos sumerge en una historia fascinante, apoyada en una premisa insólita que pone en jaque nuestra forma de entender la telerrealidad y el espectáculo. Carrey entrega aquí el que muchos críticos consideran su papel definitivo. Nos regala a un Truman Burbank a través del cual explora la inocencia, el miedo y la valentía, conectando con el público desde una autenticidad asombrosa.
Del drama desgarrador a la comedia desatada
Esa misma versatilidad estalla en ¡Olvídate de mí! (título con el que se conoció en España a Eterno resplandor de una mente sin recuerdos). El actor canadiense se despoja de cualquier rastro de comicidad para meterse en la piel de Joel Barish. Es un viaje crudo por la desesperación de una ruptura sentimental, donde la fragilidad de la memoria y los tintes de ciencia ficción se dan la mano para hablar del dolor. Junto a una inmensa Kate Winslet, logra que la película sea una experiencia visual difícil de borrar.
Claro que sus raíces siempre tiran hacia la comedia física que lo hizo mundialmente famoso. Cuando hablamos de humor noventero, La Máscara y Ace Ventura, un detective diferente son paradas obligatorias. En la primera, el grisáceo Stanley Ipkiss se convierte en un torbellino todopoderoso gracias a un artefacto mágico. Es un festín de colores saturados y efectos especiales donde el actor despliega todo su arsenal gestual. En la segunda, da vida a un estrafalario investigador de animales que lo catapultó directamente al estrellato, sentando las bases de una comedia salvaje y llena de energía.
Unos años después, redondearía esta faceta con Mentiroso compulsivo. Interpretar a un abogado incapaz de faltar a la verdad por culpa de un deseo de cumpleaños infantil le sirvió en bandeja la oportunidad de mezclar los enredos verbales con su innegable talento para el slapstick. Un repaso a estas cinco cintas es, en el fondo, celebrar a un intérprete que lleva décadas haciéndonos reír a carcajadas y emocionarnos por igual.
Luz verde para el asesino a sueldo
Mientras algunos actores cimentan su leyenda en la versatilidad de géneros, saltando del drama al humor más excéntrico, otros lo hacen llevando una misma saga a cotas insospechadas de éxito. Es el caso de Keanu Reeves y la incombustible maquinaria de acción que lidera. Las aguas parecían haberse calmado tras el último baño de sangre en París, pero el universo de John Wick está muy lejos de echar el cierre.
Desde los despachos de Lionsgate acaban de llegar noticias jugosas. La quinta entrega ya empieza a tomar forma real detrás de las cámaras. Adam Fogelson, directivo del estudio, ha comentado en una reciente charla con Business Insider que por fin han dado con un concepto lo bastante potente como para reactivar el proyecto. Al parecer, el director Chad Stahelski y el propio Reeves han puesto sobre la mesa una idea que a ambos les resulta “realmente emocionante”.
Un universo en plena expansión
Dar con la tecla argumental adecuada era el paso crítico que faltaba, sobre todo después de las lógicas dudas sobre cómo continuar la historia tras el final de la cuarta película. Ahora bien, que nadie espere ver la cinta en cartelera mañana mismo. Fogelson ha sido muy claro al advertir que todavía no hay fechas fijadas en el calendario. Faltan bastantes etapas por quemar en preproducción antes de que alguien grite “acción”.
Para hacer la espera más llevadera, Lionsgate tiene trazado un plan de expansión estratégico. Quieren ampliar la franquicia con varios proyectos paralelos antes de lanzar el quinto capítulo numerado. Ya están en el horno una película centrada en Caine, el letal personaje ciego interpretado por Donnie Yen, y una precuela en formato de animación. Estos títulos serán los primeros en ver la luz. Ayudarán a seguir engordando el universo de los asesinos mientras los guionistas pulen la trama de la próxima misión de Wick.
Cifras de récord que avalan el riesgo
No es ningún secreto por qué el estudio mima tanto esta licencia. Desde que la primera película asomara la cabeza tímidamente en la taquilla, la saga ha pegado un estirón monumental en ambición y espectacularidad. Las entregas dos y tres (Parabellum) expandieron el intrincado submundo criminal, mientras que el cuarto capítulo entregó las coreografías de acción más bestiales vistas hasta la fecha.
Los números financieros son rotundos. La franquicia ya ha superado la barrera de los 1.000 millones de dólares de recaudación global, mostrando un crecimiento sostenido envidiable. Y la crítica también aplaude. Si echamos un ojo al portal Rotten Tomatoes, la cinta original ronda el 86% de aprobación, la secuela roza el 89%, y las dos últimas entregas se han disparado hasta un impresionante 94%. El público acude en masa, seducido por la brutal precisión de las peleas, la construcción de su oscuro universo y la entrega absoluta de Reeves a un personaje que ya es historia del cine de acción.