El retorno del cine político andaluz
Han tenido que pasar más de seis años para que el director Alberto Rodríguez vuelva a colocar su nombre en la cartelera de las salas de cine. Su última incursión en el largometraje, El hombre de las mil caras (2016), le valió dos premios Goya gracias a una sólida adaptación de la obra de Manuel Cerdán sobre Francisco Paesa, una de las figuras más oscuras y enigmáticas de la política española de finales del siglo pasado. Desde aquel éxito, el cineasta sevolcó en La peste, un proyecto titánico para la televisión que recreó la Sevilla del siglo XVI asolada por la epidemia, convirtiéndose en una de las series más ambiciosas jamás producidas en España. Tras el innegable desgaste que supuso aquella empresa, Rodríguez cumplió su promesa de tomarse un respiro, pero ha vuelto con fuerzas renovadas para presentar Modelo 77.
En esta nueva cinta, el director se sumerge de nuevo en las aguas del pasado para intentar descifrar la identidad española contemporánea. Junto a su guionista habitual, Rafa Cobos, llevan casi dos décadas gestando este thriller carcelario que bebe de miles de historias reales. La trama se centra en los presos que, en 1977, se organizaron bajo las siglas de la COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha) para exigir una amnistía general, argumentando que sus condenas eran la herencia de un régimen franquista que teóricamente había desaparecido con la Transición.
Entre la recreación histórica y el cine de industria
Rodada parcialmente en la auténtica cárcel Modelo y en platós que replican las celdas al detalle, la película transmite una sensación de manufactura impecable, propia del cine industrial que busca al gran público y la épica social. Sin embargo, esta perfección en el diseño de producción a veces juega en su contra, haciendo que la cinta se sienta algo antigua, priorizando la recreación sobre el riesgo narrativo. A pesar de ello, en el plano técnico todo funciona con la precisión de un reloj.
Rodríguez vuelve a confiar en Javier Gutiérrez y Jesús Carroza, quienes dotan a sus personajes de una humanidad palpable. El protagonismo recae sobre Miguel Herrán, quien interpreta a Manuel, un joven contable de origen humilde encarcelado por desfalco. Aunque Herrán defiende su papel con solvencia, en ocasiones queda eclipsado por la fuerza interpretativa de los veteranos que lo rodean. La dinámica entre Manuel, con su creciente conciencia de clase, y Pino (Gutiérrez), un recluso veterano y escéptico que se evade leyendo ciencia ficción, vertebra la narración.
La película logra transmitir la asfixia del encierro manteniendo el punto de vista estrictamente dentro de los muros de la prisión. El espectador solo ve lo que ven los reclusos, amplificando la sensación de aislamiento frente a un exterior donde se respiran aires de cambio. No obstante, el afán por honrar la historia real de la COPEL provoca que algunos diálogos sean excesivamente explicativos, y el metraje, que supera las dos horas, adolece de un ritmo menos vibrante que en anteriores trabajos del director. Modelo 77 es una obra sosegada, más preocupada por hacer justicia a sus protagonistas que por el suspense frenético.
El dominio femenino en la taquilla internacional
Mientras el cine español reflexiona sobre su pasado, el mercado internacional vive un presente marcado por cifras vertiginosas. La audaz reinterpretación de Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights) firmada por Emerald Fennell ha logrado movilizar masivamente al público femenino este fin de semana. La producción de Warner Bros. se ha coronado en lo más alto de la taquilla norteamericana, logrando el mejor estreno del año con una recaudación de 34,8 millones de dólares en sus primeros tres días.
El drama romántico, protagonizado por Margot Robbie y Jacob Elordi como los desdichados Catherine y Heathcliff, se impuso con claridad a otros estrenos como la cinta animada GOAT y el thriller Crime 101. Su día más fuerte fue el sábado, coincidiendo con la festividad de San Valentín, donde amasó 14 millones. Las previsiones internacionales son aún más optimistas, esperando sumar otros 42 millones de dólares provenientes de 76 territorios. Si las estimaciones se confirman, estaríamos hablando de un debut global de 82 millones de dólares para una producción que costó 80 millones, sin contar los gastos de marketing.
Incertidumbre corporativa y recepción crítica
Este éxito llega en un momento crucial para Warner Bros., cuyo futuro pende de un hilo mientras Paramount mejora su oferta de compra hostil para superar a Netflix. Curiosamente, Cumbres Borrascosas supone el noveno estreno consecutivo del estudio en alcanzar el número uno. Sin embargo, la visión de Fennell, que se toma numerosas licencias respecto a la novela de Emily Brontë, ha dividido a la crítica, obteniendo un tibio 63% en Rotten Tomatoes. La audiencia tampoco se ha mostrado unánimemente entusiasta, otorgándole una calificación de “B” en CinemaScore.
En segunda posición encontramos GOAT, una apuesta de animación de Sony producida por la estrella del baloncesto Stephen Curry, que ha recaudado unos estimados 26 millones de dólares. Se proyecta que alcance los 32 millones tras el lunes festivo, lo que supondría el mejor debut animado desde Elemental en 2023. Por su parte, el thriller Crime 101 de Amazon MGM, con Chris Hemsworth y Mark Ruffalo, debutó en tercer lugar con unos modestos 15,1 millones, una cifra preocupante dado que su presupuesto superó los 90 millones.
Finalmente, cabe destacar el hito alcanzado por Walt Disney Studios, que se ha convertido este fin de semana en el primer estudio en superar los mil millones de dólares en la taquilla global en este 2026. Este logro ha sido impulsado casi en su totalidad por el fenómeno de Avatar: Fuego y Ceniza, con la inestimable ayuda de Zootrópolis 2 (Zootopia 2), que continúa con fuerza en el top 10 tras doce semanas en cartelera.